Educación virtual ¿Educación del futuro?

joven metodologia

Durante épocas, se pensó que el propósito fundamental de la educación era la transmisión del conocimiento. Desde la paideia griega, pasando por las escuelas monásticas y catedralicias de la alta edad media, hasta finalizada la modernidad; se creía que para educar o educarse existían límites de edad, sexo y posición social. Se ha llegado a pensar, también que esta es un privilegio, un premio o un ejercicio elitista. En nuestra época, el futuro de hace unos cuantos años o siglos, la educación ha tomado un rol muy importante en la sociedad. Si bien, no existe una definición exacta sobre qué es educación, pues el concepto resulta ser ambiguo hasta para los pedagogos, se ha llegado a un punto de convergencia donde el propósito de esta disciplina no dista mucho de los teóricos; a saber: la educación es un medio de transformación social.

Cuando hablamos de transformación no pensamos en el presente, sino que el perfomativo que se relaciona al verbo “transformar” tiene su aplicación en el futuro. Cada que se realiza una transformación se piensa en la modificación del pasado, para que afecte de manera positiva el futuro mediato –verbo que tal vez en Colombia no usamos. Hoy más que nunca, vemos que los contenidos temáticos de las diferentes áreas no se pueden ver como islas separadas a donde cada educando arriba según sus potencialidades. Sino que, por el contrario, cada estudiante accede a múltiples contenidos que aplicados en diferentes contextos le son útiles para la transformación de su medio. En ese sentido, toda educación actual apunta al futuro, por lo cual no podemos hablar de los medios de educación como educaciones del futuro. Pues, al enunciar “educación virtual” no se le define, sino que se le caracteriza. Pero esa idea no es negativa, la educación necesita de herramientas, necesita de medios, necesita ser caracterizada. Cada una de las herramientas que se usan en la educación responde a las necesidades específicas del contexto, de ahí que los medios virtuales y las herramientas de la web, que cada vez hacen parte más importante de nuestra cotidianidad, deban ser las necesidades a las que se debe adaptar el currículo actual. La pizarra, la tiza, el marcador, resultan tan llamativos hoy para los estudiantes como globo terráqueo. Nuestros jóvenes son seres sociales de redes, nosotros cada vez más nos acercamos las sociedades virtuales, a la moral artificial. Nuestro debate moral hoy no está en si el fin del hombre es la felicidad o si tal o cual acción es buena; nuestro debate está en si la inteligencia artificial es moralmente aceptable o no.

Es pues, en este punto que entra la paradoja porque el uso de herramientas no implica directamente la transformación, el hecho de usar la web con contenidos educativos, no implica que se llegue al propósito planeado. Así como el martillo por sí solo no cumple el objetivo, ni cuando con el martillo se hiere a alguien; de igual forma ocurre con las herramientas virtuales. Tanto en el ejemplo del martillo como en el de la educación virtual, es necesario fomentar el buen uso de las herramientas. Darnos cuenta que el cambio social está en cada uno de nosotros debe ser una reflexión que parta desde el hogar porque con dicha meta fijada, la escuela cumple el rol de entregarnos los instrumentos intelectuales para que se pueda cumplir.

A modo de conclusión, el saliente rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, en su texto “Álgebra y Ética” cita una interesante anécdota sobre el matemático persa de nombre impronunciable y cuyo rostro es la portada de libro del Álgebra De Baldor. Refiere tal historia que citaremos a continuación y que es tan amena como para resumirla:

“Le preguntaron al gran matemático Al-Khawarizmi sobre el valor del ser humano, y éste respondió:

Si tiene ética, entonces su valor es = 1.

Si además es inteligente, agréguele un cero y su valor será = 10.

Si también es rico, súmele otro 0 y será = 100.

Si por sobre todo eso es, además, una bella persona, agréguele otro 0 y su valor será = 1000.

Pero, si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor, pues solamente le quedarán los ceros”.

Queda demostrado que toda herramienta que se use, que se aplique, debe estar mediada por la ética, siendo esta la reflexión o filosofía de la dimensión moral del hombre. Es pues la educación virtual no es la del futuro, sino la necesaria para el momento actual, la herramienta que en desde ahora puede ejercer el cambio social –muy necesario en el panorama actual colombiano- que implica una responsabilidad social no solo de educadores, sino de los padres y estudiantes quienes llevan la batuta y son ellos los que sabrán cómo usarla. Pues una educación sin herramientas que se adecuen a las necesidades…

Área de Ciencias Sociales y Competencias Ciudadanas, Instituto Paulo Freire